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Posts Tagged ‘cocina argentina’

Esta receta, muy simple y nutritiva es un clásico de la cocina casera de Argentina. Encuentra sus origenes en el campo cuando los gauchos cocinaban sus comidas sobre un disco de arado colocado sobre fogones o brasas.

Ingredientes

Cuadril, nalga o bola de lomo, cortada finita  ½ k
Papas, 1/2 k
Cebollas, 2
Ají morrón colorado, 2
Tomates, 3
Manteca, dos cucharadas
Aceite, dos cucharadas
Caldo de carne o verduras, 1 cucharón
Sal, pimienta, ají molido, tomillo y perejil picado a gusto

Preparación

Quitar la grasa y los nervios a la carne

Pelar y cortar las papas en rodajas de ½ cm de espesor más o menos.
Pelar y cortar en rebanadas las cebollas de un espesor algo menor que las papas.

Cortar los tomates también en rodajas y los ajíes en tiras.
Colocar en una olla o en una sartén profunda que tenga tapa, la manteca y el aceite.
Luego ir acomodando en capas los ingredientes en el siguiente orden: bifes, cebollas, papas, ají morrón, bifes… y continuar hasta que se terminen, ir salando y condimentando por capas.
Agregar el cucharón de caldo.
Tapar la olla y cocinar a fuego bajo durante aproximadamente 30 minutos o hasta que la salsa haya espesado y la carne esté tierna.

No se olviden de mojar el pancito en la salsa…. ¡está permitido!

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La milanesa es una fina rebanada de carne de vaca pasada por huevos batidos condimentados con sal, perejil y ajo, luego empanada con pan rallado y frita o cocinada al horno. Por extensión, se llama milanesa a toda rebanada fina de cualquier ingrediente preparada de esta manera. Hay entonces milanesas de pollo, de pescado, de soja, de berenjenas, etc.

Sus origenes son inciertos. Los austríacos, los alemanes y los italianos se disputan su invención desde hace más de tres siglos, sin embargo su nombre español proviene de la ciudad de Milán (Italia). Esta receta habría llegado a Argentina en el siglo XIX para quedarse y transformarse en un plato típico de la cocina rioplatense.

Se consume acompañada por ensalada de lechuga, tomates y cebollas o “milanesa a caballo”, es decir, servida con papas fritas y uno o dos huevos fritos. También está el “sandwich de milanesa”: milanesa, hojas de lechuga, rodajas de tomate y mayonesa.

 La “milanesa a la napolitana” es una variante argentina creada en un restaurant de los años 40 llamado “Napoli”. La diferencia con la milanesa es que está cubierta con salsa de tomates, jamón cocido  y muzzarella. Su cocción se termina en el horno para que el queso se funda y gratine.

 Receta

Ingredientes

 -Carne para milanesas (nalga, cuadrada o bola de lomo) ½ Kg.

-Huevos, 2.

-Pan rallado, ½ Kg.

-Ajo 2 dientes.

-Perejil picado, 2 cucharadas.

-Sal, a gusto.

-Aceite para freír, cantidad necesaria.

Preparación:

– Retirar la grasa y nervios que pueda tener la carne para milanesas.

– Aplastar los filetes con un martillo de cocina para ablandarlos.

– Pelar los dientes de ajo y picar.

– En un bol mezclar los huevos con el ajo y el perejil, salar esta preparación.

– Tener una fuente con los cortes de carne para milanesas, el bol con el preparado de huevos y una fuente con el pan rallado.

– Pasar cada corte de carne para milanesas por huevo y luego por el pan rallado aplastando bien con la mano, cuidando que quede bien empanado de ambos lados.

– Freír las milanesas en una sartén con abundante aceite caliente hasta que consideren que este listas.

– Retirar y escurrir en papel.

Para las milanesas a la napolitana :

– Cubrir cada milanesa ya cocida con salsa de tomates, una rodaja fina de jamón cocido y muzzarella.

– Gratinar en el horno.

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En la época colonial muchas familias de escasos recursos tenían una empresa familiar que les alcanzaba para cubrir sus necesidades básicas, Algunas confeccionaban cigarros, tejidos y comidas típicas que vendían por las calles de la ciudad.

En la colonia desde muy temprano se podían escuchar a los vendedores ambulantes que recorrían la ciudad ofreciendo sus productos: velas, escobas, agua, leche, plumeros, etc. Además de ir y venir por las callecitas de tierra por la mañana temprano se establecían en la Recova de la Plaza Mayor.

Los pastelitos integraban la larga lista de alimentos caseros ofrecidos en las calles y especialmente elaborados para las fechas patrias.

Hoy, los pastelitos forman parte del folklore nacional de los argentinos, son uno de los complementos ideales para acompañar el mate y están siempre presentes en las celebraciones de las fiestas nacionales.  Aunque el original es de dulce de membrillo también los hay de dulce de batata.

Ingredientes:

Para la masa de hojaldre:

• 500 gr. de harina,
• 150 gr. de mantequilla para hacer la masa base y unos 150 gr. más para untarla,

· 1 taza de agua
• una pizca de sal,
• 500 gr. de dulce de membrillo,
• aceite para freír,
• 400 gr. de azúcar.

Elaboración

Colocar la harina con la sal en forma de corona, la manteca  cortada en el centro e ir formando la masa. Agregar poco a poco agua (más o menos una taza) hasta obtener una masa lisa que habrá que dejar descansar unos 20 minutos.

Transcurrido este periodo, estirar la masa hasta que tenga 1 cm. de espesor. Untar con 50 gr. de manteca derretida, espolvorear con harina y doblar en tres. Estirar nuevamente la masa y volver a untar con otros 50 gr. De manteca , espolvorea con harina y volver a doblar en tres. Dejar reposar en la heladera durante 30 minutos.

Pasado este tiempo, con la masa fría, estirarla hasta que quede de unos 3 mm. de espesor y cortar cuadrados de 8 cm. Para cada pastelito se usarán dos porciones de masa, en una se pondrá un pedacito de dulce de membrillo que se cubrirá con otra, cuidando que las puntas del cuadrado inferior no coincidan con las del superior para formar una estrella de ocho puntas. Alrededor del cubito de dulce se pasará agua  para pegar las masas, presionando con los dedos y apretando para remarcarlo.

Se fríen en abundante aceite y se espolvorean con azúcar.

Son crocantes y tiernos…. ¡ qué ricos !

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La provoleta, queso provolone grillado a la parrilla, es habitualmente servida como entrada o acompañamiento del clásico asado argentino.  Conviene aclarar que la verdadera provoleta es una marca registrada que corresponde a un tipo de queso llamado “Queso provolone hilado argentino”.

La forma de cocinarla para que mantenga su forma y resulte dorada y crocante en el exterior y fundida y blanda en el interior, tiene sus secretos.

Hay que sacar de la heladera las rodajas de queso y dejarlas unas horas a temperatura ambiente para que se endurezca un poco. Así se logrará una fina corteza que mantendrá la forma y luego se dorará.

Se la coloca sobre la parrilla a un costado, evitando el calor excesivamente fuerte de las brasas. Dependiendo de la calidad del queso, en alrededor de 15 minutos se logra la cocción (dorado) de ambos lados para lo cual se la da vuelta cuidadosamente con una espátula.

Se retira de la parrilla, se coloca en un plato y se la rocía con aceite de oliva, orégano, ají molido y tomillo.

El comensal debe esperar a la provoleta y no lo contrario. Es deliciosa crocante por afuera y tierna adentro y esto sólo se percibe al comerla recién salida de la parrilla.

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El matambre es un corte de carne vacuno, que viene adosado al costillar por el lado externo y tiene la particularidad de ser muy chato y bastante amplio.

El matambre arrollado es un plato típico de la cocina tradicional argentina y su relleno varía según la imaginación de su creador. Este corte de carne, solo o preparado “a la pizza” suele ser parte integrante de la famosa parrillada argentina.

Matambre relleno
Se extiende la pieza de carne, se le quita el exceso de grasa, se pone con la parte grasosa hacia abajo y la parte roja/rosada hacia arriba. Se le pone sal pimienta, oregano, ajo y perejil, zanahorias en finos bastones, tiras de morron y huevo duro picado o enteros en el centro del rollo, todo esto se impregna con tres o cuatro huevos batidos y mucho queso rallado. Se comienza a arrollar bien apretado, luego al terminar de arrollar se cose y se ata con hilo bien apretado.

Se pone a cocinar en abundante agua con sal y alguna verdurita para que le transfiera sabor. Tiene que hervir hasta que esté bien tierno. Se apaga el fuego y se deja enfriar dentro del caldo. Se saca y con dos maderas se prensa con algo pesado. Luego se guarda en la heladera. Se cortan rodajas finas y se sirve solo o acompañado con mayonesa con una pizca de mostaza.

El Matambre con Ensalada Rusa (papas y zanahorias cortadas en cubos, arvejas y mayonesa) es uno de los platos típicos de Navidad y de Año Nuevo en Argentina.

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Las humitas (del quechua jumint’a) es una comida de origen pre-colombino a base de maiz y tradicional en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú.

El maíz rallado es mezclado con leche y una preparación de tomates, cebollas y pimiento rojo picados y cocidos previamente. Se forma con esto una pasta que termina de cocinarse en el horno. Para la “humita en chala”, la pasta es envuelta en las hojas de maíz formando pequeños paquetes que son atados y hervidos en agua.

Humita en chala

.Ingredientes

Choclos, 18
Manteca, 3 cucharadas
Aceite, 2 cucharadas
Cebolla picada fina, 3 cucharadas
Tomates pelados, sin semillas y picados, 800 gr.
Leche, ½ vaso
Ají morrón rojo finamente picado, 2.
Pimentón dulce, 1 cucharada
Queso rallado, 4 cucharadas
Azúcar molido, 1 cucharadita
Sal y pimienta

.Preparación

– Pelar y lavar los choclos conservando las chalas.
– Rallar los choclos.
– Poner el aceite y la manteca en una sartén, rehogar la cebolla junto con el ají hasta que la cebolla quede transparente.
– Agregar los tomates, pimentón, sal y pimienta.
– Cocinar durante 10 minutos.
– Retirar de la cocción.
– Agregar el choclo, la leche, el queso y el azúcar.
– Poner dos chalas en cruz.
– Colocar dos cucharadas de humita en el centro.
– Envolver como si fueran paquetes.
– Atar con tiritas de la misma chala.
– Hervir las humitas en abundante agua con sal de 30 a 40 minutos.
– Servir calientes en la misma chala.

¡A probar!

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Este postre típico argentino consiste en superponer una tajada de queso Mar del Plata o queso fresco con otra de dulce de batata o membrillo.

En el norte de Argentina adquiere características regionales y se cambian los ingredientes, el queso pasa a ser de cabra y el dulce puede ser de cayote o tuna, o queso fresco con dulce de mamon en cascos, es decir que el nombre netamente porteño “vigilante” se transforma en uno solo: “queso y dulce”.

Se cuenta que nació en 1920, en una cantina de Palermo Viejo, barrio porteño que por entonces era zona de compadritos y malevos. Este lugar era muy frecuentado por policías de la comisaría de la zona, quienes entre ronda y ronda hacían sus comidas rápidamente. Puesto que las características de este plato permitían comerlo de pie y sin cubiertos, se transformó en un clásico entre los policías.    El postre tomó el nombre con que se conocía por entonces a los agentes de seguridad: “vigilantes”.

Rápidamente popularizado, el postre se difundió sobre todo entre los trabajadores, pero terminó siendo adoptado por todos los sectores, incluso por los intelectuales más conspicuos. Prueba de ello dio la escritora Estela Canto en su libro Borges a contraluz, cuando relató que el gran autor argentino, de gustos culinarios muy simples, solía pedir -aún cuando iba a un restaurant- un menú compuesto por bife, ensalada y el famoso “queso y dulce” como postre.

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