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¿Usted dijo chinchulín?…

El chinchulín forma parte de las denominadas achuras y consiste en la parte primera del intestino delgado de aproximadamente tres metros de largo. Se puede asar cortado en partes, o desgrasarlo y realizar una especie de trenza marina que se denomina “chinchulín trenzado”. Puede ser de vaca, cordero o chivito.

Existen varias maneras de cocinarlos a las brasas pero lo fundamental es lavarlos, escurrirlos bien antes de cocinarlos y salarlos al final de la cocción. Algunos asadores los dejan en un bol con vinagre o jugo de limón durante 10 minutos antes de ubicarlos sobre la parrilla.

La mayoría de los conocedores los prefiere sin trenzar. Conviene recordar que es uno de los elementos que más tarda en cocinarse: una hora y media a fuego lento y media hora más con fuego mediano. Se debe rematar la cocción con fuego fuerte, un rato de cada lado, hasta que estén crocantes y sin elasticidad.

¡ Una verdadera exquisitez de la parrillada argentina !

El buen cebador de mate sabe cuáles son las reglas a seguir para lograr un mate perfecto. Aquí van algunas reglas para no olvidar si quiere que otros cebadores lo respeten.

1. No usar azúcar ni edulcorante. Esto es un pecado mortal. El mate es amargo, y punto. Toda otra variante va contra esta bebida que es recia y rica, tal y como la da la naturaleza.

2. No revolver la bombilla. La bombilla no es una palita para arreglar la yerba y levantarla cuando el mate está lavado.  La bombilla no se toca.

3. Nunca soplar por la bombilla. Se sabe de gente que, cuando el mate está duro, sopla para mejorar el tránsito de la bombilla, pero no hay nada más desagradable ni desconsiderado, esto lo llena de microbios que el otro no tiene por qué beberse.

4. Jamás cebar con agua hervida. Cebar un mate con agua hervida es un delito que merece la pena capital, ya que de esa forma la yerba se quema y queda amarga. Un buen cebador, escucha la pava y siempre sabe cuándo el agua está lista.

5. Cortar el mate con agua fría de la canilla. El cloro del agua corriente hecha a perder el gusto del mate y ya no tiene retorno. Si el agua queda muy caliente, hay que esperar que se enfríe.

6. Nunca convidar un mate frío. Esto es una señal de desprecio.. Antes que cebar con agua fría, el buen matero rehace la partida: calienta el agua, cambia la yerba y ceba desde cero una nueva ronda.

7. Bajo ningún concepto reutilizar la yerba. Cuando un mate ya dio todo su sabor y aportó su amargo revitalizante, esa yerba ya no sirve más. Nada de volver a cebarlo conservando la que estaba abajo en el mate. El matero de ley no vuelve a usar la yerba: tira todo y arranca otra vez.

8. No incursionar en mezclas new age. ¿Qué es eso de combinar el mate con poleo, muña muña, o cáscara de naranja? El mate ya tiene su propio sabor. Si no les es suficiente, basta con cambiar la marca de yerba.

9. Nunca robar el mate ajeno. En una ronda de materos, para que el mate llegue lejos, pasa por varias manos y ninguna tiene derecho a cortar el trayecto y robar el turno. Es una gruesa afrenta, que en tiempos de gauchos se solucionaba con el facón.

10. Dejar migas en la bombilla. Esto sí que es de pésimo gusto. Si todos sabemos que el mate es una costumbre considerada por algunos como poco higiénica, debemos cuidar el aspecto del ritual para no hacerlo aún más desagradable.. Si se toma mate con bizcochos, antes de beber hay que limpiarse la boca.

La gloria es de ellas y nadie puede quitársela:   las Leonas son campeonas del Mundo.

Vencieron en una final muy complicada a Holanda por 3 a 1, y volvieron a escribir su nombre en lo más alto del hockey internacional, para el festejo de 12 mil personas en el estadio, y todo un país que siguió muy de cerca el crecimiento del equipo. El seleccionado sintió el inefable placer de ser campeones en su país, ante su público, después del título de Perth 2002.

Considerada la mejor jugadora de hockey de todos los tiempos, Luciana Aymar estuvo a la altura de su reputación durante la Copa del Mundo . Fue elegida, otra vez, la Mejor Jugadora del Mundial. 

Después de toparse con el gris de los paredones y el asfalto aparece una explosión de colores. La calle Lanín, en Barracas, tiene apenas tres cuadras, pero es un mundo aparte.

Allí, por iniciativa del artista plástico Marino Santa María, tomó forma el que es tal vez el único proyecto de arte público de la ciudad. En esas paredes las figuras abstractas de colores fuertes se mezclan con el espíritu de suburbio que todavía perdura en sus alrededores.

Las 40 fachadas que hay sobre la calle Lanín ya pasaron por el pincel de Santa María y otros artistas plásticos argentinos.

El pintor Marino Santa María nació en 1949 en el barrio de Barracas. Su padre —Marino Pérsico— fue un pintor y ceramista reconocido a mediados del siglo XX.  Santa María, en la década de 1990, cubrió el frente de su taller, en Lanín 33, con una de sus obras. La idea gustó entre los vecinos, que de a poco le fueron pidiendo que también pintara las fachadas de sus casas. Por iniciativa del artista, se hizo un convenio — del que participaron empresas e instituciones como el gobierno porteño, la Unesco y el Museo Nacional de Bellas Artes —para financiar el proyecto de pintar 35 casas a lo largo de las tres cuadras de la calle Lanín.

La obra demandó dos años y el trabajo de alrededor de 20 personas entre albañiles y pintores. Las 40 fachadas fueron lavadas, selladas, revocadas y finalmente pintadas con esmalte sintético.

http://www.marinosantamaria.com/pasaje_lanin_calle_marino_santa_maria.htm

A fines de los ‘80 Helmut Ditsch se fue del país, defraudado con las galerías de arte y los críticos. Ahora quiere volver, con el mérito de haberse convertido en el artista plástico argentino más caro de la historia. La academia local sigue escéptica respecto del valor de sus obras, esos paisajes monumentales e hiperrealistas en los que da la sensación de que uno se puede meter. Y él, que sabe de ese desdén, se ríe y lo disfruta desde la otra vereda, mientras exhibe el contrato de venta de “El Mar II” por US$ 865.000 dólares.

Helmut, de 48 años, explica que esta venta coincide con un momento personal muy triste. Marion, su esposa durante casi veinte años, murió de cáncer hace poco. “Ella fue muy importante en mi carrera y especialmente en la producción de “El Mar”. Se enfermó mientras yo pintaba esta obra y algo de esa tristeza se trasluce”.

Algunos miles de afortunados han podido ver “El Mar II” en vivo, allá por 2006, cuando se exhibió en la Feria del Libro. Por lo demás, muy poca obra de Helmut pasó por la Argentina. Apenas montó una exposición, en 2001, en el Museo Nacional de Bellas Artes.  Hoy, la mayoría de sus cuadros se encuentran en edificios gubernamentales y empresas de Irlanda, España, Alemania, Italia, Inglaterra, Austria y Chile.

http://www.helmut-ditsch.com

El director argentino-israelí Daniel Barenboim vuelve esta semana a Buenos Aires para brindar una serie de conciertos en el Teatro Colón, un final emotivo para una gira por varios países latinoamericanos con su orquesta juvenil West- Eastern Divan y que coincide con el aniversario de su debut como pianista hace 60 años, el 19 de agosto de 1950.

Entre el l8  y el 31 de agosto, Barenboim interpretará en el Colón también con la West-Eastern Divan varias obras de música de cámara, entre ellas las  Sinfonías de Beethoven, el Quinteto de Robert Schumann, el “Dérive 2” para once instrumentos de Pierre Boulez y las Cinco piezas para orquesta de Arnold Schnberg, que el músico tocará con su mujer, la pianista Elena Bashkirova.

Durante su estadía en Buenos Aires, dirigirá además las dos composiciones centrales de Giuseppe Verdi: la “Misa de réquiem” y la ópera “Aída”, en una versión concertante, interpretadas por la orquesta y el coro de la Scala de Milán.

La presentación de Barenboim en el recientemente reinaugurado Teatro Colón se realiza con más de dos años de retraso. Originalmente, el “maestro” tenía previsto dirigir la orquesta de la Opera Estatal de Berlín el 25 de mayo de 2008, en homenaje a los cien años y a lo que iba a ser la reapertura del mayor teatro lírico del país y uno de los más importantes del mundo. Pero los retrasos en las obras de remodelación lo obligaron en aquel momento a realizar el concierto de honor en el Luna Park, escenario de recitales de música popular y eventos deportivos.

Los restos del general José de San Martín descansan desde 1880 en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Catedral Metropolitana, custodiado permanentemente por dos soldados del prestigioso cuerpo de Granaderos a Caballo.

El Libertador murió el 17 de agosto de 1850, en Boulogne Sur Mer, Francia, país al que había llegado luego de un exilio voluntario comenzado en 1824. En ese momento final, estuvo acompañado por su hija Mercedes y su yerno, Mariano Balcarce, quien fue portador de su deseo póstumo: que sus restos descansaran en su Patria.

El féretro fue construido por el escultor francés Carrier Belleuse, siguiendo la influencia romántica, neoclásica, de estilo francés.

La Capilla Nuestra Señora de la Paz está ubicada en la nave derecha del templo. En tanto, el monumento que contiene al Libertador está hecho, casi en su totalidad, en mármol rosado, mientras que la base es de mármol rojo de Francia y la lápida de mármol rojo imperial. El sarcófago es de color negro.

Los restos de San Martín se encuentran rodeados de tres esculturas femeninas, que representan a cada uno de los países que liberó: Argentina, Chile y Perú. Junto a él se hallan las urnas con los restos de los Generales Juan Gregorio Las Heras y Tomás Guido y los del Soldado Desconocido de la Independencia.

En la fachada de la Catedral metropolitana figura la siguiente frase: “Aquí descansan los restos del Capitán General D. José de San Martín y del Soldado Desconocido de la Independencia. Salúdalos!”. La mejor manera de rendir homenaje a todos los que lucharon por nuestra Libertad.

Humita en chala.

Las humitas (del quechua jumint’a) es una comida de origen pre-colombino a base de maiz y tradicional en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú.

El maíz rallado es mezclado con leche y una preparación de tomates, cebollas y pimiento rojo picados y cocidos previamente. Se forma con esto una pasta que termina de cocinarse en el horno. Para la “humita en chala”, la pasta es envuelta en las hojas de maíz formando pequeños paquetes que son atados y hervidos en agua.

Humita en chala

.Ingredientes

Choclos, 18
Manteca, 3 cucharadas
Aceite, 2 cucharadas
Cebolla picada fina, 3 cucharadas
Tomates pelados, sin semillas y picados, 800 gr.
Leche, ½ vaso
Ají morrón rojo finamente picado, 2.
Pimentón dulce, 1 cucharada
Queso rallado, 4 cucharadas
Azúcar molido, 1 cucharadita
Sal y pimienta

.Preparación

– Pelar y lavar los choclos conservando las chalas.
– Rallar los choclos.
– Poner el aceite y la manteca en una sartén, rehogar la cebolla junto con el ají hasta que la cebolla quede transparente.
– Agregar los tomates, pimentón, sal y pimienta.
– Cocinar durante 10 minutos.
– Retirar de la cocción.
– Agregar el choclo, la leche, el queso y el azúcar.
– Poner dos chalas en cruz.
– Colocar dos cucharadas de humita en el centro.
– Envolver como si fueran paquetes.
– Atar con tiritas de la misma chala.
– Hervir las humitas en abundante agua con sal de 30 a 40 minutos.
– Servir calientes en la misma chala.

¡A probar!

El Palacio Barolo.

Buenos Aires es una ciudad en la que pueden encontrarse edificios plagados de historia. Recorrerla implica sumergirse en la originalidad de su arquitectura.  Un momento clave en la conformación de esta ciudad pujante, que miraba a Europa, pero a la vez construía su identidad se sitúa a fines del siglo XIX y principios del XX,

El Palacio Barolo (Avenida de Mayo 1370) fue el primer edificio de armazón de hierro y el más alto de Buenos Aires hasta la construcción del Kavanagh (1936). Fue la primera construcción considerada como “edificio de altura” en Buenos Aires, ya que alcanza los 100 m. El Palacio esta rematado por un faro giratorio de 300 mil bujías, usado para anunciar noticias en tiempos que no había radio.

Sin embargo, lo más llamativo es su combinación de elementos modernos, estructura de hormigón, plantas tipo para organizar los pisos de oficina, bow-windows, etc., a la vez que hace referencia a otros edificios, por ejemplo, el “Templo Rajarani”, tomando motivos de diversos momentos de la historia de la arquitectura.

Con este edificio, Palanti quiso rendir tributo a Dante Alighieri como máximo representante del genio latino. El Palacio esta lleno de analogías y referencias a la Divina Comedia. La división general del Palacio y de la Divina Comedia es en tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo”.

Palanti realizó su obra en obsesiva correspondencia con la poética y las particiones y jerarquías del universo de Dante: los pitagóricos, Aristóteles, Ovidio, Horacio, Virgilio y los Testamentos.

El edificio se inauguró en 1923, aunque Luis Barolo no vio terminada la obra ya que falleció poco antes. En 1997 se lo declaró Monumento Histórico Nacional y en el 2002 fue restaurado íntegramente siguiendo los planos originales.

http://www.pbarolo.com.ar

Todos tenemos el recuerdo de los perfumes de nuestra infancia. Entre ellos, el de las comidas que mamá nos preparaba y que inundaban la casa con ese aroma que permanecerá para siempre en nuestra memoria.

Yo nunca podré olvidar la Mazamorra que mi abuela preparaba y nos servía a mi familia y a mí durante las vacaciones de verano que pasábamos en Córdoba.

La mazamorra es un postre popular de varios países latinoamericanos. Aunque su origen es desconocido, se considera proveniente de las variadas tradiciones culinarias de las culturas indígenas precolombinas.

Ingredientes: 250 gr de maíz blanco, 750 cm3 de leche

Preparación: Dejar en remojo el maíz blanco durante dos horas. Hervirlo hasta que esté blando, retirar del fuego y dejar enfriar. Colarlo e incorporarlo en la leche hervida con el azúcar.  Cocinar 15 minutos. Según los gustos, en el momento del hervor, se le puede agregar cascaritas de naranja, limón o chauchas de vainilla, para incorporar otro gusto. Los primeros pobladores utilizaban mieles naturales de abeja o avispa. Espolvorear con canela y servir tibio o frío.